La tensión arterial es la presión con que la sangre circula a lo largo de las arterias. Cuando se mide la tensión arterial se determinan dos cifras, una cifra máxima y una mínima. La cifra máxima o sistólica es la presión que mantiene la sangre cuando el corazón está en sístole, es decir, cuando se contrae y expulsa la sangre al resto del organismo. La cifra mínima o diastólica es la presión que oponen los vasos arteriales cuando el corazón está en diástole, es decir, cuando se dilata y se llena de sangre.
Se considera que toda persona que tenga la tensión arterial por encima de los límites de 140/90 mm Hg debe ser diagnosticada como hipertensa sea cual sea la edad que tenga.
Muchos factores pueden afectar la presión arterial, como: qué tanta cantidad de agua y sal uno tiene en el organismo, el estado de los riñones, del sistema nervioso o los vasos sanguíneos y los niveles de diferentes hormonas en el cuerpo.
La hipertensión arterial aumenta la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, un ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal y la muerte temprana.
Usted tiene un riesgo más alto de sufrir hipertensión arterial si:
- Es afroamericano.
- Es obeso.
- Con frecuencia está estresado o ansioso.
- Toma demasiado alcohol (más de un trago al día para las mujeres y más de dos para los hombres).
- Come demasiada sal en la dieta.
- Tiene un antecedente familiar de hipertensión arterial.
- Tiene diabetes.
- Fuma.
La mayor parte del tiempo, no hay síntomas. En la mayoría de las personas, la hipertensión arterial se detecta cuando van al médico o se la hacen medir en otra parte. Debido a que no hay ningún síntoma, las personas pueden desarrollar cardiopatía y problemas renales sin saber que tienen hipertensión arterial.
Es imprescindible la realización de un tratamiento no farmacológico previo o conjuntamente a la terapéutica con fármacos, y modificar estilos de vida. Se recomienda:
· Reducción de la ingesta calórica en caso de sobrepeso.
· Reducción de la ingesta de sodio mediante supresión de la utilización del salero en la mesa y evitando tomar alimentos precocinados, enlatados y embutidos. Es preferible su utilización sobre la comida una vez cocinada, en vez de utilizarla durante la cocción.
· Aumento del consumo de potasio (frutas frescas, vegetales y cereales).
· Aumento de la ingesta de calcio.
· Andar diariamente más de media hora al día, preferiblemente entre 1 y 2 horas. En los sujetos no entrenados, el objetivo se debe alcanzar de forma paulatina.
· No ingerir más de 30 gr de alcohol/día (equivalente a 300 ml de vino, 500 ml de cerveza o una copa de licor).

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