jueves, 29 de septiembre de 2011

LABOR DE PARTO EN DIFERENTES ESPECIES


LABOR DE PARTO EN HIPOCAMPOS:
Los caballitos de mar o hipocampos son curiosos peces caracterizados por la posición de su cabeza en relación a su columna, pues a diferencia del resto de peces, ambas forman un ángulo recto. Además, carecen de aleta anal, y en su reemplazo presentan una cola prensil que se enrolla en espiral.

Pero lo que más llama la atención de esta especie, es el hecho de que sean los machos y no las hembras los que desarrollen los huevos en el interior de su cuerpo. Para ello, la hembra coloca sus óvulos dentro de la bolsa incubadora de su pareja a través de un ovopositor, a medida que el macho los va fertilizando con sus espermatozoides.

Para alimentar a su prole, el macho crea en su bolsa incubadora un medio acuático especial, la cual se irá transformando progresivamente hasta parecerse al agua de mar circundante. Esto ocurre en un lapso que varía entre los 10 días y las 6 semanas, según la especie. Pasado ese tiempo, se inicia el trabajo de parto y el macho expulsa a sus crías, muy similares en aspecto a sus padres, mediante contracciones que pueden durar varias horas. 

Observa en el siguiente vídeo el trabajo de parto de un hipocampo:

LABOR DE PARTO EN PERRAS:
Es difícil predecir el momento de parto, sobre todo sí no sabemos la fecha exacta de la cruza.
Generalmente la gestación dura 63 días, con un rango de 54 a 66 días. Todo esto es muy relativo, pero si la hembra sobre pasa los 67 días de gestación es bueno prevenir y consultar un médico veterinario.
Los primeros signos de parto son:
1. La hembra hace nido, aunque esto puede suceder 1 a 2 semanas antes.
2. La vulva aumenta de tamaño, y elimina una secreción transparente y cristalina.
3. Rechazo del alimento, aunque no siempre sucede.
4. La última semana la hembra puede tener una baja en la temperatura rectal de 38,1ºC a 37,5ºC esto puede advertirse en la mañana o al anochecer. Pero 48 a 24 horas del parto la temperatura baja a 37ºC, este es el signo más certero de un parto inminente.
Las contracciones indican que el trabajo de parto ha comenzado, estas se pueden visualizar fácilmente. Generalmente los cachorros nacen sin problemas, con intervalos de 2 horas, aunque en camadas grandes pueden ser pocos minutos.

LABOR DE PARTO EN LA BURRA:
La gestación dura 12 meses. Durante los últimos tres meses de gestación presenta un abdomen más ancho. La ubre se desarrolla en el último mes de gestación. Los animales gestantes no deben correr ni trabajar en los últimos tres meses.
El padre de un burdégano es un caballo y la madre una burra. El tamaño del burdégano depende del de su madre, cuanto mayor sea esta, más grande será el primero. La madre de un mulo es una yegua. Los mulos son animales poderosos, mientras los burdéganos tienen aguante o resistencia.


LABOR DE PARTO DE OSO PANDA:
La gestación del embrión (que puede pesar entre 90 y 130 g, lo que representa 1/900 parte del peso de la madre) dura, en promedio, 135 días. Normalmente nacen una o dos crías, si se diera el segundo caso, la madre optará por continuar la crianza de sólo una de ellas (la que note con mayores probabilidades de sobrevivir). La cría rechazada es abandonada y muere. Este comportamiento, observado en varias especies, se da cuando le es imposible a la madre cuidar de varias crías, por lo que elige a la más apta.
Al nacer la cría es ciega y su piel tiene una coloración rosada (producto de una reacción química entre la piel del recién nacido y la saliva de su madre), un mes después del nacimiento el panda adquirirá su tradicional pigmentación.
La madre amamantará a su cría entre 6 y 14 veces por día por un lapso de 30 minutos cada vez. Solamente por tres o cuatro horas abandonará a su cría para procurarse alimento, durante este tiempo la cría queda indefensa. Aunque la cría de panda sea capaz de ingerir pequeñas cantidades de bambú desde los seis meses el destete se produce al año de vida.

LABOR DE PARTO DEL CERDO HEMBRA:
La gestación dura 4 meses. La hembra alumbra de 8-9 crías normalmente. La lactación natural dura 1 mes. El destete comienza alas 4 semanas de vida de los lechones.

LABOR DE PARTO DE UNA GATA:
El parto en las gatas se divide en estapas:
  • Etapa I (preparacion):
Duracion: de 2 hasta 24 horas.
Puede pasar desapersibida esta etapa, el cervix se dilata y el utero empieza a tener contracciones, pero estas no se aprecian externamente, puede haber una secresion de mucosa clara.
Se encuentran inquietas, se asean en exceso, jadean, caminan mucho, algunas pueden dejar de comer 24 horas antes, pero en algunos casos siguen comiendo hasta que se inicia la etapa II.
Al final de esta etapa y cuando el parto ya se aproxima, ronronean, hacen nido y arañan su cama. Es muy importante que la gata se haya acostumbrado con anterioridad al sitio donde va a parir y no cambiárselo abruptamente, porque les causa mucha ansiedad, lo que puede ocasionar trastornos del parto (algunas hembras llegan hasta comerse a sus gatitos). Este sitio debe ser cálido y sin corrientes de aire para proteger a los recién nacidos.
  • Etapa II (expulsión del cachorro) y Etapa III (expulsión de la placenta):
Ocurren casi siempre juntas, las contracciones uterinas ya son fuertes, de 30 a minutos a 1 hora transcurren entre gatito y gatito. Por lo general el total de la camada nace en el transcurso de 2 horas, pero en algunos casos se alargan hasta 24 horas.


LABOR DE PARTO DE UN ELEFANTE HEMBRA:
El nacimiento de un nuevo elefante a menudo es un gran acontecimiento. Desde los primeros signos que anuncian el parto, las hembras adultas y las adolescentes rodean a la madre, alentándola con el sonido grave y dulce que emiten con su garganta y amplifican con su trompa. Cundo se produce el parto, toda la familia se precipita para rozar con su trompa al recién nacido.
La madre, entretanto, intenta liberar a la cría de su envoltorio placentario con la ayuda de las hembras más allegadas. Terminada esta tarea, el pequeño elefante, que no supera los 120 k., yace en el suelo, todavía mojado e incapaz de levantarse. Con infinitas precauciones, la hembra lo levanta del suelo, pero lo más probable es que el pequeño siga sin poder sostenerse sobre sus patas. Poco tiempo después, sin embargo, ya podrá dar sus primeros pasos y tomar su primera dosis de leche materna.







FRECUENCIA CARDIACA

La frecuencia cardiaca se define como las veces que  late el corazón por unidad de tiempo. Normalmente se expresa en pulsaciones por minuto.

Con independencia de la técnica de medida, el procedimiento que se recomienda  a seguir, para evitar errores en la medida y para que los valores obtenidos sean comparables, es el siguiente:
  1. Medir la FC en condiciones de reposo, en un local a temperatura ambiente (20-24 ºC) y en posición sentada.
  2. Realizar la medida de la FC mediante palpación física 1 minuto antes de realizar la medida de la presión sanguínea.
  3. Repetir dos veces la medición y calcular el valor promedio.
La frecuencia cardíaca en reposo depende de la genética, el estado físico, el estado psicológico, las condiciones ambientales, la postura, la edad y el sexo. Un adulto sano en reposo tiene generalmente el pulso en el rango 60-100. Durante el ejercicio físico, el rango puede subir a 150-200. Durante el sueño y para un atleta joven en reposo, el pulso bien puede estar en el rango 40-60.
Ejemplo:
Paciente: mujer 24 años
Frecuencia cardiaca: 68 pulsaciones x minuto

EXPLORACIÓN CARDIACA

INSPECCIÓN DE TÓRAX: cifosis, pectus excavatum.
PALPACIÓN: información situación y de las características.
FOCOS DE PALPACIÓN- AUSCULTACIÓN:

foco mitral: en el ápex del corazón, en el 5° espacio intercostal izquierdo, ligeramente por fuera de la línea medio clavicular. Permite formarse una idea global del funcionamiento del corazón. Permite reconocer bien el primer y segundo ruido. También es de elección para reconocer el funcionamiento de la válvula mitral. Esta auscultación puede mejorar si se gira al paciente a un decúbito lateral izquierdo.
foco tricuspídeo: a la misma altura del foco mitral, pero más en contacto con el esternón, ya sea por el lado izquierdo o el derecho. Este foco permite identificar mejor ruidos que se generan en relación a la válvula tricúspide.
foco aórtico: en el 2° espacio intercostal, inmediatamente a la derecha del esternón. Permite identificar las características de los ruidos que se generan en relación a la válvula aórtica.
foco pulmonar: en el 2° espacio intercostal, inmediatamente a la izquierda del esternón. Permite identificar las características de los ruidos que se generan en relación a la válvula pulmonar.

lunes, 26 de septiembre de 2011

PROSTATECTOMÍA



La prostatectomia es la intervención quirúrgica para extraer la totalidad o parte de la glándula prostática (próstata). Existen diferentes técnicas:
Prostatectomia transuretral
Prostatectomia suprapúbica
ITUP
Prostatectomia abierta
La glándula prostática es un órgano que se encuentra en la base de la vejiga en los hombres. Algunas veces es necesario extirpar quirúrgicamente los tejidos en dicha glándula, como una forma de tratar un agrandamiento de la próstata (hipertrofia prostática benigna) o el cáncer de próstata.
Síntomas
Los síntomas de agrandamiento de la próstata y obstrucción son, entre otros:
Dificultad para iniciar una micción
Disminución del calibre y fuerza del chorro
Alargamiento del vaciado
Goteo después de orinar
Vaciado incompleto
Infección del tracto urinario
Estos síntomas a menudo se pueden aliviar con la extirpación parcial o total de la glándula prostática, lo cual se puede llevar a cabo de muchas maneras, dependiendo del tamaño de la próstata y de la causa del agrandamiento de la misma. Sin embargo, este tipo de patologías pueden dar lugar a otros síntomas de tipo irritativo, como micción frecuente con pequeñas cantidades de orina, necesidad de micción nocturna (más de dos por noche), urgencia miccional, o sensación de que la vejiga nunca está vacía. Estos síntomas son debidos a la alteración de la función vesical y son más difíciles de eliminar una vez se han establecido, incluso después de la resección de la próstata.
Los tres procedimientos más comunes para la extirpación quirúrgica de la glándula prostática para casos de enfermedad benigna son:
La resección transuretral de la próstata (RTUP).

La prostatectomía abierta.
La incisión transuretral de la próstata (ITUP).

La decisión con respecto al tipo de prostatectomía que se debe realizar depende del tamaño de la glándula prostática. Generalmente para las próstatas menores de 30 gramos se recomienda la ITUP; mientras que para las próstatas de más de 30 y de menos de 80 gr (este número depende de la experiencia del cirujano), se lleva a cabo una RTUP. Si la próstata es superior a 80 gramos, se recomienda una prostatectomía abierta.
Técnicas más modernas
Hay disponibilidad de otros procedimientos, tales como los que destruyen el tejido prostático con calor generado por microondas o láser. Estos procedimientos generalmente buscan remover el tejido prostático con un mejor control sobre el sangrado y una cicatrización más rápida.
Por ejemplo, la vaporización fotoselectiva de la próstata (PVP), una de las tecnologías de láser más nuevas, se lleva a cabo típicamente como procedimiento ambulatorio y el paciente regresa a su casa el mismo día. Otros ejemplos abarcan: incisión transuretral de la próstata con láser (TULIP), ablación visual de próstata con láser (VLAP) y ablación transuretral con aguja (TUNA).



domingo, 25 de septiembre de 2011

EPILEPSIA

La epilepsia es una enfermedad crónica caracterizada por uno o varios trastornos neurológicos que deja una predisposición en el cerebro para generar convulsiones recurrentes, que suele dar lugar a consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas.
Una convulsión o crisis epiléptica o comicial es un evento súbito y de corta duración, caracterizado por una anormal y excesiva o bien sincrónica actividad neuronal en el cerebro. Las crisis epilépticas suelen ser transitorias, con o sin disminución del nivel de consciencia, movimientos convulsivos y otras manifestaciones clínicas.


Etiología
Las crisis epilépticas pueden aparecer por múltiples causas, pero según la edad de inicio de las crisis es más frecuente que sea por unas que por otras, tal y como se refleja en el siguiente listado de mayor a menor frecuencia en cada grupo de edad:
  1. Epilepsia Oligogénica: hay factores genéticos que están involucrados en la patología pero su recurrencia varía del 5% al 10% en familiares directos. Su pronóstico al tratamiento es bueno y sin provocar deterioro intelectual.
  2. Epilepsia Monogénica: es rara. Se trata de varias generaciones de la misma familia que repiten el mismo tipo de epilepsia y sus características. Los genes que la provocan están identificados. La Enfermedad de Huntington es un ejemplo de este tipo.
  1. Hipoxia perinatal.
  2. Hemorragia intracraneal.
  3. Infecciones del SNC: meningitis, encefalitis, abcesos cerebrales
  4. Alteraciones genéticas, metabólicas o del desarrollo.
  5. Trastornos metabólicos: hipoglucemia, hipocalcemia, hipomagnesemia, déficit de piridoxina.
  6. Síndrome de abstinencia.
  7. Traumatismos craneoencefálicos (TCE).
  • En niños de 1 mes a 12 años:
  1. Crisis febriles.
  2. Alteraciones genéticas y enfermedades degenerativas cerebrales.
  3. Infecciones del SNC.
  4. Traumatismos craneoencefálicos (TCE).
  5. Tóxicos y defectos metabólicos.
  6. Idiopáticas.
  1. Traumatismos.
  2. Idiopáticas.
  3. Genéticas y enfermedades degenerativas cerebrales.
  4. Tumores.
  5. Consumo de tóxicos, incluyendo alcohol.
  6. Infecciones.
  1. Traumatismos.
  2. Abstinencia del alcohol.
  3. Consumo de tóxicos.
  4. Tumores.
  5. Idiopáticas.
  • En mayores de 35 años:
  1. Enfermedad cerebrovascular (Ictus previo), primera causa en mayores de 50 años.
  2. Tumores, primera causa entre los 35 y 50 años.
  3. Abstinencia alcohólica.
  4. Uremia, hepatopatía, hipoglucemia, alteraciones electrolíticas.
  5. Accidente vascular cerebral.
  • En mayores de 50 años: accidente cerebrovascular (como secuela).
Cuadro clínico
Una crisis epiléptica o convulsión ocurre cuando una actividad anormal eléctrica en el cerebro causa un cambio involuntario de movimiento o función del cuerpo, de sensación, de la capacidad de estar alerta o de comportamiento. La crisis puede durar desde unos segundos hasta varios minutos, e incluso en algunas crisis parciales pueden llegar a ser continuas, durando días, semanas o meses.
Los síntomas que experimenta una persona durante una crisis epiléptica dependen del lugar en el cerebro en el cual ocurre la alteración de la actividad eléctrica. Por lo tanto, el cuadro clínico varía dependiendo del tipo de síndrome epiléptico causante de las crisis. Se denominan crisis tonico-clónicas (también llamada de grand mal) a aquellas en el que el paciente grita, pierde el sentido y se desploma, se pone rígido y tiene espasmos musculares. En las crisis parciales complejas, el paciente puede parecer confundido o aturdido y no podrá responder a preguntas ni a instrucciones.
Sin embargo, no todas las crisis son tan notables. Existen ataques muy leves (petit mal), los cuales apenas pueden ser percibidos por las personas de alrededor, siendo la única manifestación de la crisis epiléptica un parpadeo rápido o algunos segundos de mirada perdida con desconexión del medio; a este tipo de crisis epilépticas se les denomina ausencias y son relativamente frecuentes durante la infancia.

Tratamiento
La epilepsia así como las crisis epilépticas pueden en la actualidad recibir un tratamiento con resultados aceptables. En la mayoría de los casos, las epilepsias de la infancia se curan en la pubertad.[ Cuando la epilepsia se debe a una lesión claramente visible y esa lesión es eliminada quirúrgicamente, se reduce la intensidad y frecuencia o bien, en muchos casos, se cura la epilepsia.[19] Por lo tanto, al comienzo del tratamiento se examina al individuo, en busca de causas de la epilepsia que se puedan eliminar, por ejemplo, la operación de un tumor cerebral o la supresión o mitigación de un trastorno metabólico.
En otros casos esto no es posible, ya sea porque no se ha encontrado ninguna causa o porque ésta no pueda ser eliminada, como es el caso de cicatrices, malformaciónes en el cerebro o una predisposición inherente a las convulsiones. El objetivo en estos casos es la eliminación de los ataques por medio de medicamentos u operaciones quirúrgicas.[
De cada diez pacientes tratados con medicamentos: 6 logran control de la epilepsia; 2 presentarán algún tipo de mejoría notable y 2 no experimentarán mucha mejoría.

En algunos casos un tratamiento quirúrgico puede ser más ventajoso que el farmacológico; esto sucede normalmente sólo en el caso de epilepsias focales y de momento afecta a menos de un 5% de todos los enfermos epilépticos

 Médico
La terapia "clásica" que se realiza en más del 90% de todos los enfermos epilépticos es a través de medicamentos inhibitorios de crisis: los antiepilépticos. Normalmente esta terapia medicamentosa se realiza a lo largo de muchos años. Gracias a ello muchos de los pacientes tratados (un 60% aproximadamente) reducen de manera importante la frecuencia de las crisis y en más del 20% de los casos se consigue alguna mejora. La tolerancia de los fármacos antiepilépticos (AED, por sus siglas en inglés) no es muy buena en general. En algunos casos, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios adversos debido a la alta dosis requerida para el control de las crisis, siendo absolutamente necesaria una vigilancia facultativa regular de la terapia. Los efectos secundarios pueden ser agudos (reacción alérgica cutánea) o crónicos (vértigo, letargo, náuseas, alteraciones del comportamiento...).
Además, se calcula que la respuesta a los fármacos puede estar condicionada hasta en un 85% por factores genéticos, por lo que ya existen en el mercado tests que recogen la información farmacogenética del paciente para que el médico pueda valorar qué tratamiento va a funcionar mejor en el paciente con epilepsia, en función de sus características genéticas. Así el médico puede escoger el tipo de fármaco y la dosis más adecuada que evite el máximo posible los efectos secundarios.
El fármaco antiepiléptico concreto debe ser individualizado en función del síndrome epiléptico, tipo de crisis, edad del paciente, otras patologías que sufra el paciente, interacción con otros medicamentos, características específicas del paciente (mujer en edad gestacional, embarazo, peso, etc.) y preferencias del paciente (perfil de efectos secundarios, número de tomas al día, etc.).
No es aconsejable el cambio entre genéricos porque puede variar la biodisponibilidad así como los perfiles farmacocinéticos con lo que se puede modificar el efecto deseado o aumentar los efectos secundarios.
La monoterapia cuando sea posible debe ser la elección, y si esta fracasa una vez se ha asegurado que se han alcanzado niveles terapéuticos se debe cambiar a otro fármaco bajo estricta supervisión médica.
La combinación de 2 fármacos solo debe ser considerada cuando hayan fracasado varios intentos de control de las crisis en monoterapia. Si a pesar de ello no se controlan, se deberá valorar con qué terapia estaba mejor controlado el paciente, teniendo en cuenta la frecuencia de aparición de crisis así como los efectos secundarios.
El tratamiento con un AED se debe iniciar ante una segunda crisis epiléptica. Ante un primer ataque epiléptico se debe considerar el inicio del tratamiento con AED si:
  • Existe déficit neurológico.
  • El EEG demuestra actividad epiléptica inequívoca.
  • La familia no quieren correr el riesgo de un segundo ataque epiléptico.
  • En las pruebas de imagen se observa alteración estructural.
Para optimizar la adherencia al tratamiento se debe:
  • Educación sanitaria a paciente y familia.
  • Disminuir el estigma que supone la enfermedad.
  • Utilizar prescripciones sencillas de cumplir.
  • Mantener buena relación entre los distintos niveles sanitarios y estos con la familia o cuidadores.
El control analítico de rutina no está recomendado, salvo indicación clínica. Se debe realizar control analítico si:
  • Ausencia de adherencia al tratamiento.
  • Sospecha de toxicidad.
  • Tratamiento de las interacciones farmacocinéticas.
  • Situaciones clínicas específicas como estatus epiléptico, embarazo, fallo orgánico,…
La decisión para retirar la medicación se debe hacer en consenso con el paciente, la familia o cuidadores una vez que hayan comprendido el riesgo de un posible nuevo ataque, una vez tenida en cuenta el tipo de epilepsia, pronóstico y calidad de vida. Siempre y cuando hayan pasado 2 años sin ningún ataque. La retirada debe realizarse lentamente, a lo largo de 2-3 meses.
La intervención psicológica puede ser utilizada conjuntamente con el AED, si este no realiza un control adecuado de la epilepsia, aunque no debe ser una alternativa a los AEDs. La dieta cetogénica no debe ser recomendada en adultos. Los ataques convulsivos que duran más de 5 minutos o que se repiten por tres ocasiones en 1 hora deben recibir tratamiento urgente y como primera elección se debe escoger el Diacepam rectal que es seguro y eficaz.
Quirúrgico
La neurocirugía está indicada cuando la epilepsia es resistente a los AEDs. La cirugía puede ser paliativa o curativa. La paliativa se realiza en los casos de epilepsias catastróficas. La valoración de realizar una cirugía resectiva, que pueda ser curativa, debe realizarse antes del planteamiento de realizar tratamientos paliativos como la estimulación del nervio vago. Esta valoración tiene dos fases: una no invasiva y una invasiva; la no invasiva consiste en realizar estudios clínicas que no necesitan de una intervención quirúrgica. Estos estudios son: EEG basal, un video monitoreo, una IRM de cerebro con características especiales, de acuerdo al tipo de epilepsia que estemos investigando. Pueden sumarse estudios de S.P.E.C.T. o de P.E.T. Siempre incluye además una valoración neurosicológica.
Los estudios de Fase 2, que necesitan de una cirugía son: la colocación de electrodos subdurales o la estimulación cortical transoperatoria. A esta fase se llega en los casos de difícil diagnóstico, o en los que no hay una lesión visisble en las imágenes. Hay que tomar en cuenta además, de que la cirugía de epilepsia no consiste en sacar una lesión, sino en delimitar una zona desde donde se originan las crisis convulsivas. Es por esto que se necesitan de todos estos estudios, antes de decidirse por un tratamiento quirúrgico. La estimulación del nervio vago es una alternativa en aquellos pacientes en los que no hay control completo de los ataques y donde la cirugía está contraindicada. Está indicada en crisis parciales (incluyendo las secundariamente generalizadas) y las crisis generalizadas.
Repercusiones
Las crisis epilépticas no conducen inevitablemente a una reducción de determinadas funciones cerebrales (por ej. la inteligencia), aunque sea un prejuicio muy extendido. Además, de existir comportamientos psíquicos extraños en enfermos que padecen crisis (retraso en el desarrollo intelectual, trastornos en el comportamiento o en el habla...), estos no son por lo general provocados por la epilepsia, sino que su origen se encuentra en el trastorno cerebral, que a la vez es la causa de las crisis epilépticas.
La necesidad de superar la enfermedad, rechazos en la escuela, en el trabajo y en diversos grupos sociales, por los prejuicios de sus semejantes debido al desconocimiento de la epilepsia, así como desventajas en el día a día (en el deporte, carné de conducir, diversas solicitudes...) hacen que los pacientes tengan que sufrir a menudo cargas emocionales exageradas en comparación con la realidad de la enfermedad.
Por otro lado, en muchos países se limita el acceso a licencias de conducir, de pilotar o de manejar maquinaria, lo que a veces reduce la posibilidad de elegir un trabajo. Estas prohibiciones no suelen afectar a aquellos pacientes que puedan controlar sus crisis.[